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Rabietas

Normalmente las rabietas salen cuando se encuentra con un limite, una acto o situación en el que no se puede hacer lo que se desea. Cuando no tenemos la libertad de actuar como deseamos nos es frustrante.

"...no son los niños, sino los padres quienes tienen que aprender a tolerar la frustración. Es decir, tenemos que comprender que ciertas cosas provocan frustración en nuestros hijos, y que esa frustración se manifestará con llantos, gritos, rabietas e incluso golpes e insultos. Hemos de ser capaces de tolerar esta manifestación de ira, que son respuestas normales a la frustración, sin negarles nuestro cariño, sin reñirles ni castigarles, sin caer en las absurdas venganzas"

.-Carlos Gonzalez-. Pediatra Catalán


Y aunque es duro no se puede consentir todo, pero tampoco hay que dejarles con su pataleta, siempre han de estar acompañados que vean que entendemos sus sentimientos pero mantenemos los limites con coherencia, creados desde el amor y el respeto.


LA IMPORTANCIA DEL AMOR.  Los niños necesitan sentir ese amor que les tenemos y nos podemos apoyar en esta frase "quiereme cuando menos lo merezca porque es cuando mas lo necesito".
Amar, no es conceder todo, ni es saltarse los limites impuestos o evitar ponerlos. Es abrazar y acompañar todo el tiempo que sea necesario.

"En determinadas circunstancias, un organismo más maduro puede ayunar durante un tiempo más o menos largo, o podría resistir un aire contaminado o unos cambios de temperatura fatales que conllevarían consecuencias fatídica para un niño pequeño. A primera vista es posible que la posición de preferencia del amor en este escalafón parezca exagerada. Pero los niños nos enseñan algo diferente. Cuando carecen de una atención adecuada, hasta puede suceder que de forma inconsciente pongan en juego otras necesidades de supervivencia: aguantan la respiración hasta que se ponen lívidos y acaban desmayándose, otros rechazan la alimentación o caen gravemente enfermos". (Rebeca Wild)

Expresión de sentimientos


Permitirles llorar y reír.
Los niños precisan expresar sus sentimientos de dolor llorando y gritando para poderlos superar del todo y así curarse de los efectos de las experiencias angustiosas.
El llanto es el proceso que permite sanar el trauma y los niños no se sentirán mejor hasta que puedan dar rienda suelta a sus lágrimas. Llantos y rabietas son las formas más eficaces que tienen los niños de hacer frente al estrés y mantenerse sanos. Los niños no lloran más de lo necesario, y deben sentirse amados y aceptados cuando lloran. Cuando necesitan llorar utilizan cualquier pretexto para hacerlo, que no debe ser ignorado.



A la mayoría de nosotros no nos dejaron llorar lo suficiente cuando fuimos pequeños. Nos distrajeron, riñeron, castigaron o ignoraron cuando intentábamos sanar nuestras propias heridas de infancia mediante el llanto. Nos ofrecieron juguetes o comida como
elementos de distracción y nos elogiaban cuando no llorábamos. Captamos el mensaje de que llorar es inaceptable.
Esto nos llevó a creer que una parte de nosotros no era buena y comenzamos a reprimir ciertos aspectos de nuestra personalidad para agradar a nuestros padres. Aprendimos a tragarnos las lágrimas, a negar nuestros sentimientos, a inhibir la esencia más profunda de nuestro ser.


Tenemos una fuerte tendencia a evitar que nuestros hijos lloren, como nuestros padres hicieron con nosotros.
Reír es tan importante como llorar y es un mecanismo de liberación de tensión que ayuda a los niños a liberar los sentimientos de miedo, rabia, vergüenza, inseguridad e incapacidad. Las personas suelen reír cuando se sienten asustadas, asombradas o incómodas. ALETHA J. SOLTER 


Si tu hijo llora no lo imites, eso confunde. Reflejar la emoción requiere siempre un grado de diferencia. Puedes buscar entonación emocional con la voz o con la expresión facial, pero nunca con todo el despliegue de la emoción (pena). Los niños necesitan sentirse reflejados pero no imitados.
@pallamares



Permitir y aceptar todos los sentimientos y emociones infantiles.
Resulta muy doloroso para un niño los gritos, menosprecios, las impertinencias, el hecho de ser avergonzados, juzgados, etiquetados, criticados, humillados y acusados.
Así como cuando se ven forzados a hacer algo en contra de su voluntad.
Los pequeños suelen ser desordenados, activos, impacientes, curiosos, miedosos y ruidosos. No pueden sentirse sinceramente amados si únicamente son tratados bien cuando son limpios, ordenados, pasivos y pacientes.
Cuando no se aceptan los sentimientos del pequeño, puede llegar a pensar que no son aceptados por lo que son. ALETHA J. SOLTER